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Un académico ecléctico Pintura y dibujo. Enrique Simonet y Lombardo. Formación y madurez. Museo del Patrimonio Municipal de Málaga. Paseo de Reding, 1. Hasta el 20 de febrero de 2011.
La exhibición pública del boceto del cuadro
La decapitación de San Pablo, ha sido la excusa perfecta para que nuestro
Museo del Patrimonio Municipal, de la mano experta de su Directora, la profesora
Teresa Sauret, lleve a cabo una interesante exposición, en cierto modo un acto
de desagravio, sobre Enrique Simonet y Lombardo (Valencia, 1866 - Madrid, 1927),
un pintor muy vinculado a Málaga, debido sobre todo a que había sido en esta
ciudad donde habían nacido sus padres y donde vivía buena parte de su familia.
La
Enrique Simonet es principalmente conocido por tres grandes composiciones pintadas entre 1887 y 1892 que se encuentran repartidas entre la Catedral y el Museo de Málaga (las dos del Museo en concepto de depósito del Museo del Prado). Se trata, en primer lugar, de La decapitación de San Pablo (mayo de 1887), que el padre del pintor terminaría dejando en usufructo en la catedral de Málaga. En el boceto ahora expuesto, aún no ha resuelto definitivamente la disposición y características socio-históricas de los asistentes a la ejecución, como, sin embargo, puede apreciarse en otro boceto, mucho más terminado, que conserva el Museo de Granada. Pero los elementos esenciales sí están ya decididos en el boceto municipal: la arquitectura a la izquierda, el poste de la ejecución con el cuerpo del apóstol de los gentiles casi en el medio de la escena, la cabeza separada del tronco iluminada milagrosamente y rebotando, como dice la tradición, en el pavimento, y los asistentes contemplando asombrados el milagro, dejando ya un amplio espacio vacío alrededor del cuerpo sin vida del mártir. Las otras dos composiciones son la conocida Autopsia del corazón (mayo de 1890), un modo singular de presentar un tema de desnudo realizado con un lenguaje realista, ecléctico y efectista en algunos detalles, y Flevit super illam («…lloró sobre ella», octubre de 1892), que fue primera medalla en la Exposición Nacional de ese año y que pudo verse posteriormente con gran agrado del público y algunos premios en Chicago, París y Atenas. Impresiona el boceto para la cabeza de Jesús de este último cuadro de la colección Jorge Simonet Gómez, una cabeza de perfil, acentuando el misterio del semblante, y perfilando unos rasgos que no quieren ser ni demasiado humanos ni demasiado divinos, y que incluso algún crítico ha emparentado con las descripciones de la célebre Vida de Jesús de Ernesto Renan. Simonet viajó mucho hasta su instalación en Madrid, y trataba de documentarse e impregnarse de los escenarios naturales de sus temas, como es el caso de Jerusalén en Flevit super illam. La muestra se completa con los estupendos paisajes de la provincia de Madrid de sus últimos años, en los que demuestra haber asimilado muy bien la lección de Carlos de Haes y conocer perfectamente el paisaje naturalista y también el impresionista. Sorprende, asimismo, por su modernidad, el pequeño óleo Terrazas de Tánger, de un encantador y armónico cromatismo muy mediterráneo. © Enrique Castaños Publicado originalmente en el diario Sur de Málaga el 22 de enero de 2011
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